Italia podría plantar cara a LVMH con Moncler a la cabeza

Remo Ruffini podría ser la respuesta de Italia a Bernard Arnault en 2019. Desde que rescató a Moncler en 2003, el empresario ha rejuvenecido la marca y la ha convertido en un paradigmático caso de éxito. Aún queda un largo camino por recorrer antes de que la firma de 7 500 millones de euros en pleno crecimiento pueda crear algo como el imperio LVMH de Arnault, valorado en 130 000 millones de euros. Pero, si Ruffini quiere construir el primer gran conglomerado de lujo italiano, ahora es un buen momento.


El CEO de Moncler, Remo Ruffini - Photo: Reuters

El lujo italiano está fragmentado y su tasación es históricamente baja: el sector cotiza con 25 veces las ganancias esperadas, en comparación con la media de 28 de los últimos cinco años. Las ventas de la prestigiosa marca de calzado Tod’s han estado cayendo desde 2014. Salvatore Ferragamo también tiene problemas con los ingresos y está en constante cambio desde la muerte de la matriarca, Wanda Ferragamo. Y otros nombres inesperados como Furla también podrían salir a la venta.

Los compradores de Estados Unidos y China se han dado cuenta. Michael Kors pagó 2 100 millones de dólares por el enfrentamiento con Versace en septiembre. El principal operador textil chino, Shandong Ruyi, y el conglomerado Fosun se hicieron con la firma suiza Bally y con la francesa Lanvin, respectivamente.

Sin embargo, el ascenso de un gobierno euroescéptico en Roma que adopta políticas presupuestarias inestables podría frenar el entusiasmo de los compradores globales. Eso le da a Ruffini la oportunidad de plantearse ir más allá de Moncler. El italiano está haciendo algo bien: las ventas aumentaron un 15% en 2017 y todo apunta a que podrían volver a hacerlo en 2018. Sus conocimientos y proyectos podrían emplearse para luchar contra los cambios generacionales y los hábitos de consumo que socavan algunas marcas italianas más renombradas.

Los inversores que compraron acciones de Moncler cuando debutó en bolsa en 2013 han visto que los rendimientos totales se han duplicado, superando a la lista de Hermès. Con un 35%, los márgenes de ebitda de Moncler son superados únicamente, entre los operadores de lujo de Europa, por el famoso fabricante francés de bolsos. Y Ruffini no es ajeno al fenómeno de fusiones y adquisiciones: en octubre, su vehículo familiar de inversión, Archive, compró una participación del 49% de la emergente marca de moda italiana Attico.

LVMH y sus colegas Kering y Richemont están muy cómodos en su situación porque su tamaño aporta economías de escala y beneficios de diversificación. Si bien los abrigos insignia de Moncler están de moda, la adquisición de artículos de cuero o relojes podría ser la protección contra unos gustos y tendencias cambiantes. Si Ruffini puede superar las tradicionales rivalidades del lujo italiano y conseguir vendedores potenciales de segunda generación a su lado, el camino a un estatus como el de Arnault podría ser el suyo.

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