Un viaje helvético tras las huellas de la estrategia relojera de LVMH

A pesar de tener las persianas bajadas, el sol estival se cuela en el amplio taller. Apoyadas sobre su mesa de trabajo, con la lupa fija en el ojo, dos jóvenes chicas con bata blanca se aplican en comprobar el mecanismo de un reloj. Todo bajo la atenta y amable mirada de Ronan Gregoire, su formador. Dos mesas más allá, un compañero ordena pinzas de precisión, maquinarias, fuelles y herramientas para sacar agujas. El ambiente es de concentración, pero relajado. Estamos a principios de julio. Se acerca la pausa relojera. Y el Instituto de excelencia profesional de LVMH, ubicado en las instalaciones de Tag Heuer en La Chaux-de-Fonds, Suiza, cerrará pronto la temporada, al igual que toda la industria relojera suiza.



En el interior de Tag Heuer, instituto de formación de LVMH - Olivier Guyot FashionNetwork

El grupo LVMH instaló en 2016 su instituto de formación de maestros relojeros en seno de la casa helvética fundada en 1860. "Durante los últimos tres años, los cursos de formación de Tag y Zenith se han celebrado aquí con otros cursos de formación en colaboración con la escuela técnica Cifom. Eso nos permite acoger a una docena de estudiantes de distintos niveles de formación", explica Ronan Gregoire, que sigue desempeñando su oficio relojero el 20 % del tiempo.

No hay compromiso de contratación por parte del grupo para las personas que realizan la formación; pero en un sector que vuelve a estar en auge, se nota la creciente demanda de determinados perfiles cualificados. Y formando a los relojeros del futuro, el grupo cuenta con un vivero para el desarrollo de sus marcas, el los talleres pero también para responder a las necesidades del servicio posventa en todo el mundo. "La dimensión de grupo les abre la mente, por ejemplo cuando trabajan en proyectos con casas de prêt-à-porter o de champán. Durante su formación, tienen acceso a los talleres de Tag Heuer, Zenith y Hublot. También los llevamos a la Fábrica del Tiempo, que se trasladó hace poco a Meyrin, cerca de Ginebra".

El movimiento complejo, un conocimiento técnico avanzado de la industria relojera, aquí en Zénith - Olivier Guyot FashionNetwork

Aunque los fundamentos de los conocimientos técnicos son los mismos para todas las marcas, los estudiantes aprenden culturas diferentes. Y en un mundo tan marcado por la tradición como el de la relojería suiza, estas diferencias confieren el carácter de cada marca. Cruzar las puertas de estas casas con vistas a las praderas alpinas, es también descubrir diferentes filosofías. Eso es lo que ofrecerá el grupo LVMH al público del 12 al 14 de octubre de  2018, brindando acceso a sus talleres de producción con motivo de la cuarta edición de sus Jornadas Particulares.

Al igual que para el futuro relojero, descubrir qué hay detrás del decorado resulta cautivador. Y además nos permite entender por qué las fábricas, cunas de la relojería suiza, están clasificadas como patrimonio de la Unesco.


Taller Tag Heuer - Oliver Guyot FashionNetwork

Este sector suele asociarse a la imagen de un maestro relojero inclinado sobre su mesa de trabajo. Entrar en las fábricas nos permite descubrir esta profesión en la que la calma, la precisión y la destreza son las palabras clave. La fabricación de relojes incluye diferentes etapas. Primero se colocan la platina y el puente, después va el montaje y el encajado final, que permite fijar el movimiento relojero a la esfera y la caja. Seguir estas etapas también permite descubrir una profesión jerarquizada, con sus manos pequeñas y sus expertos.

En el edificio B de la sede de Tag Heuer que fabrica 800 000 relojes al año, una enorme sala con pinta de laboratorio congrega la mayor parte de operaciones de encajado. Una treintena de personas se reparten en diversos talleres; reina el silencio porque todos están en concentrados en un trabajo de precisión, colocando piezas de tamaño diminuto según mandan los esquemas. "Trabajamos en diferentes puestos", explica un operador que nos cuenta también que hacen falta varias semanas para dejar de temblar al realizar estas operaciones de precisión.
 
Especialistas en alta relojería en Tag Heuer - Olivier Guyot FashionNetwork

En otro piso, el ambiente es más tranquilo. Con camisas negras y concentrados en piezas complejas, ocho hombres trabajan sobre sus mesas elevadas. Aquí no hay rotación de tareas. Nos encontramos en el espacio dedicado a la alta relojería. Se trata de expertos en montaje encargados de realizar los movimientos más complejos. Aquí se fabrican los relojes que cuestan decenas de miles de euros. Se fabrican una veintena de relojes a la semana.

!Aquí cada uno es responsable de su reloj de principio a fin", explica Catherine Eberlé-Devaux, directora Héritage de la marca Tag Heuer. "Trabajan personas con un grado de 'métiers d’art' que requiere cinco años de estudios. Hace dos años validamos este deseo estratégico de tener una oferta de alta relojería, con el objetivo de romper las normas y los precios en este segmento".   


Trabajar en un reloj vintage requiere conocimiento y capacidad de análisis - Olivier Guyot FashionNetwork

Otros expertos (de nuevo solo hombres), que también forman parte de la élite, se encargan del servicio posventa. Este equipo, compuesto por seis personas, repara 800 relojes vintage al año. Para responder a las necesidades de este mercado en pleno auge, la marca cuenta con un taller de prototipado para reproducir una a una las piezas de sus modelos históricos.

"Es algo especial porque hace falta saber cómo se fabricó el reloj, y buscar en los archivos los planos o el tipo de aleación de la época, pero también comprender cómo se ha ido reparando el reloj a lo largo del tiempo", comentan los miembros de este equipo dirigido por Denis Chardon. Un equipo formado por profesionales dotados de varios años de experiencia pero también por un joven de menos de 30 años que se ha criado en el taller de su padre relojero. Porque eso también es relojería suiza: legado y herencia de padres a hijos.

Edificio histórico de la fábrica Zénith en Locle - Olivier Guyot FashionNetwork

El nuevo museo Le monde étoilé de Zenith situado en la fábrica relojera de Locle, en el valle de Joux, pone de manifiesto la importancia de esta historia local. Zénith es una marca fundada en 1865 por Georges Favre-Jacot, que tuvo la idea de reunir todas las profesiones necesarias para fabricar un reloj mecánico, creando así una fábrica industrial. La casa celebra el próximo año el cincuenta aniversario de uno de sus modelos estrella: El Primero.

Atravesar alguno de los 18 edificios situados en las laderas de las colinas ye ayuda a capturar este legado. Sobre todo cuando visitas los desvanes donde se almacenan, en estanterías de madera, materiales antiguos y moldes. "Son piezas valoradas en 40 000 francos suizos cada una. Si se perdieran sería el final de la fábrica", explica Pierre-Olivier Aguinalin, DRH de la marca.


Los desvanes donde se conserva el "tesoro" de Zénith - Olivier Guyot FashionNetwork

La experiencia de Zenith casi desaparece en la década de 1970, cuando sus antiguos propietarios decidieron apostar por el cuarzo. El tesoro de la casa fue protegido por el ingeniero Charles Vermault. El hombre decidió no seguir las órdenes. Escondió los rangos de operaciones (especificaciones de un reloj), maquinarias y moldes en un cuchitril de uno de los edificios. Y lo tapió. Su secreto se mantuvo a salvo hasta que un cambio de estrategia volvió a poner de moda los relojes mecánicos.

Hoy en día, Zenith fabrica unos 30 000 relojes de gama alta. Recorrer la fábrica hace posible comprender la diversidad de oficios involucrados para la realización de un objeto de 4 cm de diámetro, desde el equipo de diseño e I+D hasta el acabado estético, pasando por la creación de prototipos, mecanizado de piezas, fabricación de esferas, montaje, etc.


Las máquinas de última tecnología permiten realizar acciones muy precisas a buen ritmo - Olivier Guyot FashionNetwork

Porque detrás del legado de Zenith, el toque de calidad de Tag Heuer y el enfoque a veces iconoclasta de Hublot, se encuentra una empresa que va más allá del conocimiento relojero.. El grupo LVMH ha optado por una verticalización de su actividad. Y esta faceta industrial también es impresionante. Gran parte de la actividad se ha mecanizado, robotizado y digitalizado. El mecanizado de las piezas que forman los movimientos de los relojes y las esferas se benefician de muchas técnicas industriales. En Zenith, las máquinas permiten la producción de piezas que forman los movimientos. En Tag Heuer, un laboratorio de pruebas permite realizar 160 controles sobre la resistencia de los modelos o incluso comprobar la composición química e los materiales utilizados. En Hublot, una máquina trabaja 24 horas al día para realizar pruebas de cronometría en 500 relojes. Tanto las marcas como el grupo realizan inversiones consecuentes tanto en herramientas básicas como en maquinaría de última tecnología.


Hublot tiene su sede a unos kilómetros de lago Leman - Olivier Guyot FashionNetwork

La marca Hublot, fundada hace 30 años y adquirida en 2008 por LVMH, trabaja una imagen poco convencional y destaca "el arte de la fusión, con un posicionamiento en el lujo desinhibido", dice Philippe Tardivel, director de marketing. La marca monta 65 000 relojes al año en sus dos edificios con vistas al lago Leman (uno para la fabricación y otro para el montaje) y registra aumentos de entre un 10 y un 15 % al año.


Las inversiones en maquinaria son consecuentes, sobre todo en Hublot - Olivier Guyot FashionNetwork

Sus modelos lucen en las muñecas de jugadores de fútbol o incluso en la de Karl Lagerfeld. El diseñador lució la última innovación de la marca en su último desfile de Chanel: un reloj de cerámica de color rojo brillante. "Es maravilloso poder ofrecer relojes de cerámica viva", precisa Philippe Tardivel. Hace nueve meses que dominamos la técnica. Es el fruto de muchos años de desarrollo. Nuestro deseo es actualizar este arte de relojería ancestral". La investigación y el desarrollo son claramente un punto clave para las marcas de relojes, y el grupo ha creado un equipo para encontrar nuevas aleaciones y potenciar así el atractivo de sus marcas.


Luca Bianco, ingeniero de materiales de Hublot, explica cómo se obtiene el gold - Oliver Guyot FashionNetwork

En los edificios ultramodernos de Hublot, comprendemos rápidamente que los desarrollos materiales traen consigo otros avances tecnológicos. En el laboratorio de la marca, los ingenieros se complacen en explicar cómo se descubrió el avance estrella de Hublot de los últimos años: el Magic Gold. Una aleación de oro de 18 quilates resistente a los arañazos. Pero para poder mecanizar estos materiales y crear las esferas, era necesario desarrollar máquinas en el taller de Hublot. Es un material última generación que requiere inversiones anuales en máquinas cuyo precio a veces alcanza las 6 cifras. Pero merece la pena. La innovación en cerámicas de colores brillantes abre las puertas a Hublot a nuevas colaboraciones, como con Ferrari, que tiene su reloj rojo. Además de atraer a nuevos clientes.

Con los numerosos proyectos de desarrollo de marcas del grupo LVMH, que ya logró un crecimiento del 10% el año pasado en su división de relojería y joyería, los futuros graduados del Instituto de excelencia profesional del gigante de lujo tendrán muchas oportunidades que aprovechar.

Traducido por Ana Ibáñez

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