Tom Ford abre la New York Fashion Week

Vibrante, a menudo sensual y muy comercial, la colección de primavera 2018 de Tom Ford parece la manera perfecta de reconquistar América, al mismo tiempo que la New York Fashion Week lidia con la partida de muchos de sus jóvenes diseñadores a la semana de la moda parisina.
 

Tom Ford - Primavera-Verano2018 - Womenswear - Nueva York - © PixelFormula

Supermodelos en la pasarela y sentadas en la primera línea de un desfile que tuvo lugar en el Uptown Armory en Park Avenue, durante la noche del miércoles. Cindy Crawford y Helena Christiansen como invitadas y las actuales estrellas de la moda, Gigi Hadid y Kendall Jenner, en la pasarela, esta última con un nuevo corte de pelo que recuerda curiosamente a Victoria Beckham.

Celebrities, desde Kim Kardashian a Chaka Kahn, que posan para los paparazzis frente a un enorme y blanco muro con el logo de Tom Ford, y otras, como Julianne Moore que abrazó a diseñador tras el desfile y le susurró “Es maravilloso tenerte de vuelta en Nueva York!”

El elemento estrella de la colección fue la chaqueta de esmoquin, que Ford reformuló con algunas de sus mejores ideas de su estancia en Yves Saint Laurent. El diseñador abrió nuevos horizontes con su prenda más poderosa, la chaqueta de esmoquin estilo pagoda con solapas de raso, que combinó a la perfección en una colección repleta de pantalones de impecable corte. Desde jeans de tiro alto estilo torero a pantalones bombacho jodhpurs con chaquetas cruzadas.

Todo el desfile fue clásico Ford al cien por cien. Chaquetas de los 80 con grandes hombreras, grandes pantalones acampanados y un par de sensacionales cazadoras de cuero, una de ellas en un brillante naranja que recorrerá las editoriales de las revistas. El diseñador texano incluso añadió una pizca de athleisure con tops deportivos a juego con chaquetas de look masculino.

Sus estilismos de noche fueron algo más formulistas e indudablemente comerciales. Y, ¿por qué no? Ford es el constructor del último imperio de la moda americana. Para citar sólo un ejemplo de su alcance global, Ford venderá al menos dos millones de pares de gafas este año, con un precio medio por encima de los 250 dólares (208 euros), lo que implica cerca de los 500 millones en retail. Si consideramos que el diseñador por el momento sólo vende en cerca de 7.000 ópticas, mientras su antigua casa Gucci lo hace en cuatro veces más de tiendas, es fácil ver que las posibilidades de crecimiento para la casa de Tom Ford son inmensas.

“¿Por qué estoy en Nueva York? Quiero ser consistente, lo que significa que tengo previsto desfilar aquí durante un tiempo. Sienta bien estar de vuelta”, sonríe Ford en su traje negro con corbata y barba de unos días.

Tras el desfile, la mitad de la audiencia de los 1.000 invitados bailaron en la fiesta de Ford. Virgil Abloh puso la música y los camareros pasearon en shorts deportivos y el torso desnudo, idea que Ford ya utilizó en sus días de gloria en Gucci.

Traducido por Natalia Carrazon

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