Se respira un cambio de diseñadores en la industria del lujo

Lucie y Luke Meier en Jil Sander, Paul Surridge en Roberto Cavalli, Natacha Ramsay-Levi en Chloé, Olivier Lapidus en Lanvin, Serge Ruffieux en Carven, Marco Colagrossi en Emanuel Ungaro, Richard René en Guy Laroche… Esta temporada está marcada por una ola sin precedentes de debuts de diseñadores casi desconocidos por el público en importantes marcas. La británica Clare Waight Keller, quien dará sus primeros pasos en Givenchy, ya tiene algo de renombre tras seis años a las tiendas de Chloé.


Natacha Ramsay-Levi toma el relevo en Chloé - Paolo Roversi
 
"Probablemente no son estrellas de la escena mediática, pero profesionalmente son conocidos. La mayoría han estado activos en la moda y el lujo desde hace mucho tiempo. Ellos tienen una trayectoria. Su contratación es algo muy cuidadoso. Han sido elegidos por su talento, su gusto, su personalidad. Es una buena noticia, que evidencia un retorno a la razón", celebró un actor del sector que pidió permanecer anónimo.
 
Al igual que Demna Gvasalia antes de crear su marca Vetements, los recién llegados con casi todos de la élite, que trabajaban desde hace años detrás de las escenas en marcas como Christian Dior, Louis Vuitton y Balenciaga. Se formaron junto a creadores como Nicolas Ghesquière o Raf Simons, ocupando cargos de director de creación, jefe de diseño, etc.
 
Gucci fue el primero en el año 2015 al propulsar al frente del escenario a Alessandro Michele, un ilustre desconocido en el momento, que no era otro que la mano derecha de Frida Giannini, la diseñadora estrella de la marca, que fue retirada del cargo tras 12 años. Después de esta audaz movida, que fue exitosa a pesar de todos los pronósticos, el grupo Kering repitió el año pasado al confiar en esta ocasión el diseñador de Balenciaga al estilo inconformista de Demna Gvasalia.
 
Estos cambios han tenido su efecto sobre la industria del lujo, que ahora está mucho más atenta a las cifras que al espectáculo, lo que abre un nuevo capítulo en el que los estilistas diva de antaño ya no parecen tener un lugar. Riccardo Tisci, uno de los últimos directores artísticos en dejar un récord de longevidad después de 12 años en Givenchy, marca que dejó en febrero, todavía no ha encontrado trabajo en otro sello. Hedi Slimane, Stefano Pilati y Alber Elbaz, retirados de sus cargos, respectivamente, por Saint Laurent y Ermenegildo Zegna en 2016 y por Lanvin en octubre de 2015, tampoco.
 
"Las marcas están siguiendo el ejemplo de Gucci. Esto no significa que renunciarán sistemáticamente a los grandes nombres. Pero hoy prefieren centrarse en diseñadores menos prominentes, siempre que sean compatibles con su ADN y les permitan poner en marcha estrategias consistentes que tengan en cuenta, ante todo, las necesidades de la empresa”, dijo Riccardo Vannetti, director del programa de tutoría de Pitti Immagine, responsable de apoyar el desarrollo de unos quince diseñadores.
 
"El mercado exige nuevas estéticas. Además, también estamos siendo testigos en este momento de un cambio generacional", concluyó, señalando cómo ahora el enfoque se hace sobre la gestión colectiva. "Lo que hace la diferencia hoy en día es el trabajo grupal", señala.


Un primer modelo de Jil Sander revisado por Lucie et Luke Meyer para la nueva colección crucero 2018
 
"El creador ya no trabaja solo", añade el primer interlocutor. "Las casas buscan personas capaces de administrar un equipo". ¡Es entonces el fin del diseñador en su torre de marfil, sus privilegios y sus caprichos! En un contexto sumamente económico, algunos costos exorbitantes ahora parecen injustificables, especialmente si los resultados son lentos. Gucci y Balenciaga han abierto un camino. Frente a su éxito, las marcas se han dado cuenta de que pueden prescindir de los grandes nombres.
 
"Las marcas ya no buscan directores artísticos carismáticos y famoso, sino diseñadores más discretos y jóvenes que estén a su servicio. El equilibrio se ha invertido: los diseñadores deben acompañar al sello y no al contrario", dijo otra fuente en una gran marca parisina.
 
"Las marcas ya no se comunican sólo en torno a su DA, sino en torno a su historia y su saber. Quieren existir a través de sus productos y tener una imagen de marca coherente, especialmente en el comercio minorista”. A esto se suma el aumento de la presión con la multiplicación de las colecciones. "Se ha convertido en algo agotador. Las marca son conscientes de esto y no quieren atarse por demasiado tiempo a un único nombre", añadió.
 
"El riesgo hoy es que las casas no brindan el tiempo necesario para que estos nuevos directores artísticos se asienten. La duración de los contratos disminuyó subsecuentemente. Ahora estamos hablando de contratos a un año. Julien Dossena tardó varias temporadas para encontrar su ritmo. Hoy, todos elogian su reinterpretación de Paco Rabanne", recordó la primera fuente.
 
Esta temporada, y en especial las siguientes, se verá si las casas han tenido razón de apostar por estos nuevos nombres en lugar de quedarse con las estrellas y sus millones de seguidores... nunca como en esta temporada como muchos directores artísticos desconocidos del público en general no se preparaba para comenzar a la cabeza de las grandes casas, marcando un cambio radical de estrategia dentro de la industria. Esta temporada más que nunca, directores artísticos desconocidos preparan su debut con grandes marcas, lo que augura un radical cambio de estrategia en la industria. 

Traducido por Hernández Moya Sebastián

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