Modesto Lomba (ACME): "España es el país donde se marcan las tendencias del gran consumo"

Hablar del sector de la moda española con perspectiva requiere de sinceridad macerada con historia y experiencia, honestidad en la autocrítica y altas dosis de reivindicación para defender el lugar de un sector que representa el 2,9% del PIB de nuestro país. Coincidiendo con la cuarta edición del evento organizado por la Asociación de Creadores de Moda de España para la promoción de la moda española durante la fashion week de París, su presidente Modesto Lomba reflexiona sobre la creación y el fast fashion como activos de la industria y el lugar que ésta ocupa a nivel internacional, así como el apoyo de las instituciones, la compleja la situación catalana y las claves de un sector al que algunos aún no le han tomado la justa medida.

Modesto Lomba, presidente de la Asociación de Creadores de Moda de España - ACME

FashionNetwork.com: Actualmente, ¿qué pulso que le tomaría a la moda española?

Modesto Lomba: En este momento, España es el país donde se marcan las tendencias del gran consumo, aunque los españoles no seamos muy dados a hablar bien de nosotros mismos. Después de la Alta Costura y del prêt-à-porter estamos viviendo el reinado del fast fashion. Las grandes empresas españolas, con el grupo Inditex a la cabeza, cocinan las tendencias del gran consumo. Somos un país muy creativo, con un gran número de diseñadores diversos y muy cualificados. Después de Francia, como representante del lujo y la Alta Costura, e Italia con el prêt-à-porter, España sería el tercer eje con su fast fashion.

FNW: La Reina Isabel II asistiendo al desfile de Richard Quinn en la Semana de la Moda de Londres, el presidente Emmanuel Macron invitando a un centenar de personalidades del sector al Elíseo… ¿Qué opinión le merece el apoyo de las instituciones españolas a la moda?

ML: Positivamente, me siento muy celoso a la hora de leer esos titulares. La noticia de la Reina de Inglaterra asistiendo a un desfile permite reconocer la importancia del sector en la industria inglesa y a la fashion week como herramienta fundamental.

Nosotros no tenemos ese atrevimiento, a pesar de que seamos un país más joven con una Casa Real más dinámica. Nos falta el reconocimiento de una cifra fundamental: el 2,9% del PIB español proviene de la moda, con lo que esto significa en número de puestos de trabajo. Y si las instituciones de nuestro país, sea la Casa Real o el Gobierno, no han entendido esto, ya estamos yendo mal. Me encantaría que se reconociera la moda con la importancia que merece, con lo que nos hace competitivos y nuestras riquezas culturales, que nos permiten tener una identidad y una presencia sólida en los mercados internacionales.

FNW: A la hora de hacer autoevaluación, ¿qué deberíamos cambiar para ser más competitivos y proyectar una mejor imagen en el extranjero?

ML: En España nos equivocamos históricamente en nuestros modelos. La moda francesa no la han hecho los italianos ni los americanos. La han hecho los franceses. La moda inglesa y la nueva etapa de su fashion week, que estaba en ‘stand-by’ desde hace tiempo, ahora se está recuperando porque han sido capaces de poner en valor sus propias características. Si nuestra Reina asistiera a un desfile, da igual de quién fuera, o nuestro presidente del Gobierno hiciera un reconocimiento importante a la moda española, otros poderes fácticos de nuestro país como los medios de comunicación se volverían a fijar en nuestro sector.

FNW: ¿Cuál sería la forma más apropiada de enfocar la moda española en los medios de comunicación?

ML: Muchos medios se equivocan a la hora de hablar de nuestros creadores porque no los consideran como una gran potencia económica para el sector, cosa que probablemente sea cierta de forma individual, pero hay que contemplar el conjunto de la moda española como el 2,9% del PIB español.

Nos falta una implicación de país para poner en valor todo un sector. Mantenerlo en el tiempo no va a ser fácil si no tomamos decisiones lo suficientemente serias. Las cosas no se sostienen por sí solas si no lo reconocemos ni apoyamos. En el informe sobre la actividad económica de los socios de ACME realizado en 2015, cuando contábamos con 56 miembros, se reflejaba que seríamos la sexta empresa española sumando la facturación de todos nuestros asociados. Nuestras cifras no son tan malas, ¿no?

FNW: ¿Qué estrategia habría que seguir para que España consiga hacerse un hueco en el calendario de las Semanas de la Moda, hasta ahora dominado por las cuatro grandes capitales?

ML: Histórica y geográficamente, España tiene un hueco como país potente en el sector de la moda. Lo que ocurre es que los que probablemente todavía no le hemos dado el hueco somos nosotros mismos. A España le falta enfrentarse ante el espejo. Somos un país importante, tenemos una economía sostenida por el sector de la moda, una historia en moda importante. Desde Fortuny a Balenciaga, por no remitirme a Felipe II, que fue el primer Amancio Ortega de nuestra moda con el primer gran negocio alrededor del color negro conseguido con el descubrimiento del palo de campeche.

FNW: Si el espacio existe, ¿qué modelo de convivencia sería más interesante entre las pasarelas como la Mercedes Benz Fashion Week Madrid y la 080 Barcelona Fashion?

ML: Las fechas y el calendario internacional no son fáciles para Madrid, Barcelona o Londres. Es complicado colocarse. Personalmente, no es lo que más me preocuparía en este momento y, sin embargo, nos estamos preocupando y hemos cambiado nuestras fechas para frenar la evolución de crecimiento de Londres y un posible impacto negativo.

La cercanía de fechas o llegar a solaparse con pasarelas como 080 no me parece tan negativa. Todavía tienen que reajustarse un poco más los tiempos. La moda es algo cambiante y como tal, no significa que estos cambios tengan que ser eternos. Habrá que replantearse en las próximas ediciones si hemos acertado o si hay que seguir matizando. El aflojamiento de otras fashion weeks también puede permitir que nos coloquemos mejor en el calendario.


Modelos de Andrés Sardá y Custo Barcelona en la residencia del embajador español en París - ACME


FNW: Ante el actual problema político, económico y social en Cataluña, ¿cuál es la reacción del sector y cómo evalúa el impacto que puede tener sobre la industria de la moda?

ML: Me remitiría mucho más atrás. Desgraciadamente, Cataluña ya ha vivido una etapa peor para el mundo de la moda a finales de los 80. El propio sistema y decisiones, para mí, equivocadas por parte del sistema político catalán destruyeron una industria muy importante. No se hizo una fusión de la industria tradicional catalana con los creadores, como se hizo en Italia o en Francia. Cataluña perdió una gran oportunidad, donde vimos hundirse grandes empresas de confección, de tejidos venerados en toda Europa, y donde podríamos haber tenido una industria muy potente.

A la decisión de cargarse una herramienta tan brillante como Gaudí, que evolucionó al 080, se añaden unos años un tanto despistados, con ese primer paso a los jóvenes creadores donde no había nada detrás y que después empezó a incorporar a las marcas que están en el mercado. Pero curiosamente, no supieron mantener una gran industria que podría haber dado resultados en Cataluña.

En este momento, no sé cómo va a afectar la situación. Soy más capaz de analizar lo que he vivido al haber comenzado en los años 80 en el sector de la moda. Mi formación técnica fue en Barcelona, mis inicios allí fueron muy intensos y he conocido el sector con una potencia en tejidos, confección, técnicas, conocimiento… y todo eso se perdió. Solo puedo achacarlo a una mala gestión política que no supo entender que la creación era importante para sostener esa industria, que habría sido el engranaje que le habría faltado. Me parece mucho más importante  la herida que hayamos podido crear en el pasado, eso me duele mucho porque he visto pasar grandes creadores por la moda catalana. Desde Toni Miró a Valls, muchísimos grandes que la industria no supo fusionar. La clase política tampoco supo entender qué es lo que había que hacer, lo hicieron mal y hay que decirlo.

Desgraciadamente, los ciudadanos de a pie sufrimos las consecuencias de las decisiones de los que cambian cada vez que hay elecciones. Esto nos puede costar muy caro y creo que ahora mismo, ni unos ni otros, estamos siendo conscientes. Puede ser muy triste que, dentro de 20 años, ante esta misma pregunta, pueda hacer el mismo análisis que he hecho de los 80.

FNW: ¿Es posible mantener cierto optimismo en este contexto?

ML: La esperanza siempre cabe. Nuestra Casa Real nos representa muy bien y nos escucha, pero probablemente tiene un entorno excesivamente impermeable que debería moverse. No puede ocurrir que una Casa como la inglesa haya dado un paso brillante y que nos enseñen nuestros vecinos a cómo se deben hacer las cosas. Me duele mucho como un convencido de la moda española y de nuestro país.

FNW: Los ritmos se aceleran, el ‘see-now, buy-now’ se impone como modelo y el fast fashion se alza como valor fundamental de la moda española. ¿Hasta dónde puede seguir corriendo la industria?

ML: Como hemos pasado una crisis brutal, ha habido momentos de confusión en los que creímos que esto era consecuencia de la crisis, pero no era así. Los tiempos habían cambiado y la crisis solo había acelerado los cambios de cómo nos relacionamos, compramos y percibimos los mensajes que vienen del consumo. Todo esto se refleja en el sector de la moda, que es muy sensible a los cambios. Este nuevo ciclo de ‘see-now, buy-now’ o de colecciones aceleradas es la consecuencia de dichos cambios. Como Devota & Lomba me reconozco. Hace muchos años, cuando ni siquiera existía el término, muchas veces nos salía una colección de invierno un poco veraniega o a la inversa, porque nosotros inconscientemente ya estábamos percibiendo que los tiempos estaban cambiando.

El discurso del diseñador ha cambiado con el ‘fast fashion’. Ahora hablamos de identidad propia de la marca, de personalidad, y ya no tanto de las propias tendencias. Actualmente las crea el grupo Inditex, que es el que posiciona la moda en las capitales más importantes del mundo. Ya en los 80, cuando me preguntaban por lo que se iba a llevar en la próxima temporada, yo contestaba: ‘hable usted con el señor Amancio Ortega. Yo le puedo hablar de estilo, identidad o personalidad de mi colección para la próxima temporada, de la que podrán salir algunas claves que podrían influenciar a las tendencias de moda masivas’.

Diseños de Adolfo Domínguez, presentados en el evento organizado por ACME en París - ACME


FNW: ¿Cómo valora la compatibilidad de la figura de autor con la ambición de gran distribución en determinadas empresas de moda españolas?

ML: El desarrollo empresarial de una marca de autor no es fácil, que se lo digan a Armani. Nosotros no sólo proponemos una diversidad de estilos sino diferentes modelos de negocio, con formatos como el de Hannibal Laguna con un concepto de lujo premium frente a Ángel Schlesser, Roberto Verino o Adolfo Domínguez, con un prêt-à-porter mucho más desarrollado industrialmente; así como creadores con más identidad española sureña como Juana Martín o modelos como el de Devota & Lomba, con una colección premium y otras de gran consumo.

Hoy en día, podemos encontrarnos con modelos de gran distribución como Adolfo Domínguez, cuyas últimas cuentas son más difícil de cuadrar, pero que estoy convencido que seguirá siendo una de nuestras grandes marcas internacionales. También tenemos modelos de negocio que probablemente en facturación sean más pequeños, pero no dejen de ser muy interesantes, incluso desde el punto de vista de cuentas matemáticas, pudiendo ser más sanos que modelos más grandes.

FNW: En el informe 2017 de ACME, “El diseño de moda español, en cifras”, se señala que las ventas en internet representan el 3,1% de la cifra de negocio total, que asciende a 405 millones de euros. ¿Es el e-commerce una asignatura pendiente?

ML: Nuestros grandes grupos lo están haciendo muy bien, como Inditex. Creo que es un modelo más válido para el desarrollo masivo que pensando en que determinados trajes, por ejemplo, vayan a ser productos fáciles de vender a través del canal online. Es una buena herramienta de comunicación y de presentación del producto, pero hoy en día, una colección premium quiere un trato especial que no se lo van a dar en la gran industria.

FNW: Coincidiendo con la celebración del evento “Made in Spain. La mode au-delà des frontières” en París, ¿cómo cree que nuestros vecinos ven la industria española? ¿Veremos a más marcas españolas desfilando en París?

ML: Cuando empresas extranjeras entraron en el capital de nuestras marcas, como ocurrió con Loewe, muchos se echaron las manos a la cabeza. Nosotros decíamos: ‘es lo que tiene que ser’. Chanel siempre será francesa independientemente de dónde venga su capital. Loewe será siempre nuestra. Y si los franceses quieren hacerla como propia (nota del editor: Loewe es propiedad del holding francés LVMH) , también es positivo, porque a veces es mucho mejor defender las cosas cuando tienes más aliados.

Para nuestras marcas, colocarse en el mercado francés es complicado históricamente. Y seguimos viendo estas dificultades en las ferias. Poco a poco, las cosas tampoco se conquistan a la primera. Sobre desfilar, tampoco tengo tan claro que sea el camino. Yo no me mato por presentar aquí. En España tenemos un muy buen ejercicio como fashion week y para nosotros es una comunicación muy buena. La cuestión es cómo conseguiríamos comunicar mucho mejor sobre ella.
 

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