La visión hipster de Mulberry sobre el patrimonio

La última casa en crear una nueva forma de mostrar su prêt-à-porter femenino es Mulberry, que presentó en un desfile en Londres una colección que ya se había mostrado en un showroom de París cuatro meses antes.


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Una mezcla de historicismo Tudor, elegancia inglesa, patrimonio artístico e insolencia de It-girl para crear una selección de prendas memorables; con mucho color, acabados ricos y actitud. Y todo ello en sincronía con el ecléctico ADN británico de Mulberry, una marca que ha encontrado un estímulo bajo la dirección creativa de Johnny Coca.
 
No tanto "See Now Buy Now" (lo ves ahora, lo compras ahora), como "Present Now and Purchase Immediately" (lo presento ahora, lo compras ya); teniendo en cuenta que el 80 % de las prendas y accesorios que aparecieron en el desfile ya están disponibles en las boutiques de Mulberry. Una colección que funciona en páginas editoriales y cajas registradoras.
 
Las mejores ideas de Johnny Coca fueron los vestidos de seda de escote profundo y color verde bordados con flores de cristal, combinados con sombreros Enrique VIII; los vestidos de noche con escote festoneado, costuras con pliegues y paneles recortados; y los vestidos campestres de rayas. Los estampados logran ser contemporáneos al mismo tiempo que clásicos y elegantes, sacados de juegos de porcelana inglesa pero con formas voluminosas y extravagantes.

Todas las modelos llevaban bolso, especialmente el modelo Amberley Satchel con volantes de piel a juego con el vestido. Los zapatos tienen el éxito asegurado, sobre todo unos zapatos de tacón de resina inspirados en un frasco de porcelana.
 
"Quería una mezcla entre una fiesta en el jardín, el campo, la porcelana de Meissen y sillas cutres de playa. Intentaba inyectar poesía y excentricidad en el estilo moderno clásico. Como una chica joven que viste como su madre usando sus vestidos oversize", sonreía Coca en el backstage de Spencer House, una preciosa mansión muy cerca de Buckingham Palace.
 
Un gran momento en la moda que alcanzó el clímax con la cantante Alison Goldfrapp actuando en directo. "Nada como un desfile de moda para disfrutar de diez minutos de locura y belleza", se entusiasmó la cantante. 
 
En resumen, no fue el típico desfile y eso fue lo mejor. Tras el desfile, mujeres londinenses y editores se pasearon admirando la colección ante dramáticas pinturas al óleo del siglo XVIII, como Aterrizaje de Agripina en Brindisi con las cenizas de Germánico. Junto a ella colgaban enormes sombreros Enrique VIII de Mulberry. Ideales, sugirió  Coca "para la boda de Meghan".
 
El desfile se celebró en Spencer House donde Mulberry participará en una serie de charlas y exposiciones sobre habilidades artesanales durante el fin de semana, en la última celebración de la visión universalista de Coca para Mulberry.
 
Con Coca, Mulberry está cogiendo velocidad. El CEO Thierry Andretta comentó a FashionNetwork.com que Mulberry había registrado un incremento del 7 % en la facturación global hasta alcanzar los 167 millones de libras en 2017, a pesar de una economía debilitada en Reino Unido.
 
"Las cosas han sido muy complicado en Gran Bretaña gracias al Brexit. La libra ha caído un 15 %, los precios de la propiedad han caído más o menos lo mismo. Y nadie entiende qué narices están haciendo los políticos con Europa" exclamaba Andretta.
 
La mayoría de marcas de lujo que desfilan obtienen el 75 % de sus ventas de Gran Bretaña en Londres. En el caso de Mulberry esta proporción se invierte, con tres cuartas partes de sus ventas británicas fuera de la capital. Lo que hace que su éxito sea impresionante.
 

Traducido por Ana Ibáñez

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