La revolución colectiva se convierte en prioridad en la Cumbre de la Moda de Copenhague

El martes se celebró la primera jornada de la Cumbre de la Moda de Copenhague. En la entrada al auditorio de la capital danesa se podían leer pancartas que decían "Si cambiamos la industria de la moda, podemos cambiar el mundo". La ambición de esta cumbre es encontrar soluciones para hacer que el sector de la moda sea más sostenible y responsable. Las primeras conferencias celebradas durante la jornada versaban principalmente sobre la transparencia y la innovación.


La Cumbre de la Moda de Copenhague, edición 2018 - FashionNetwork

Concretamente, las conferencias de esta sexta edición celebrada en la capital danesa y que atrae a profesionales de la moda de toda Europa han ilustrado y dado respuesta al balance de 2017 realizado por la Fashion Agenda y el Boston Consulting Group.

En el centro de este informe, el índice bautizado Pulse Score toma el pulso de progresión de temas sociales y ambientales en las marcas de moda.  Este índice se calcula teniendo en cuenta el tratamiento de desechos, el ahorro de agua, la responsabilidad social, etc.

Para ser francos: aún queda mucho camino hasta alcanzar una hipotética puntuación de 100 sobre 100. 

El sector ha conseguido llegar a un 38 sobre 100. Por detrás, por ejemplo, de los proveedores de equipaciones deportivas. Pero el sector progresa. El año pasado concluía con un 32 sobre 100. Los patrocinadores del informe consideran que el 52 % de las empresas cuestionadas han tomado decisiones en torno a la responsabilidad social empresarial. Una opción que les permite aumentar la nota una media de 18 puntos.

El enfoque no es muy bueno. Los instigadores de este estudio esperan que para 2030, las buenas prácticas sociales y medioambientales permitan a las marcas implicadas aumentar su margen EBIT un 2 %. Un argumento de peso para seducir a inversores y accionistas...

La transparencia del proceso para el consumidor final puede ser un argumento para cambiar las prácticas, sobre todo en el aspecto social o para favorecer un abastecimiento de mejor calidad, tal y como se propuso en la primera conferencia del día. Pero las conferencias sobre el futuro de la transparencia y el impacto y las oportunidades sobre las prácticas de compra han puesto de relieve tras cuestiones sobre el abastecimiento.

"Está muy bien sensibilizar al consumidor", explica Paul van Zyl, director general de Maiyet, plataforma que reúne a varias marcas ecorresponsables, "pero todavía hay encargos para realizar productos que no esperan los consumidores. Además, no creo que podamos alcanzar niveles de remuneración decentes con un enfoque responsable con camisetas a 10 libras o dólares". Una idea que ha recibido la ovación del auditorio.

La conclusión que saca el informe 2018 y muchos de los intervinientes es que para que la moda dé un cambio, las empresas no pueden seguir actuando solas. "Si las marcas solo consiguen una puntuación de 38 sobre 100 es que aún queda mucho por hacer". "Se trata de un cambio sistémico", explicaba Baptise Carrière-Pradal, vicepresidente de la coalición Sustainable Apparel. "El objetivo es que todos los sectores colaboren, marcas y proveedores. Y eso significa hablar un idioma común ".

Y con este enfoque, Bill McRaith, director de cadena de suministro de PVH (Tommy Hilfiger, Calvin Klein), ha querido sacudir la asamblea. "Durante la mitad de mi carrera he sido proveedor. Tenía fábricas en China", explicó. "Cuando llegue a la empresa, muchos miembros del equipo me preguntaban qué podíamos hacer para que los proveedores trabajasen mejor. Yo les respondía que yo estaba allí para hacerlos trabajar mejor. A veces echamos la culpa a los proveedores. Pero en lo que a nosotros respecta, el coste de su trabajo representa entre el 10 y el 15 % del valor de producto. Primero hay que preguntarse qué es lo que hay que cambiar a nivel interno. Mi consejo es mirarse antes en el espejo ".

Un enfoque que permitiría acelerar las siete prioridades del resultado Fashion Pulse de 2018 : mejorar la trazabilidad de la cadena de abastecimiento, conseguir un uso más eficiente del agua, de los productos químicos y de los desechos, y conseguir un entorno de trabajo más seguro y respetuoso. A más largo plazo, los cuatro puntos que podrían cambiar el futuro de la industria serán desarrollar nuevos materiales responsables, poner en práctica un sistema en bucle de reutilización de materiales, mejorar el tratamiento de desechos y explotar las capacidades de la revolución digital, como la cadena de bloques (Blockchain).

Todos ellos elementos que permitirán validar las intenciones de los grupos de moda para los 60 millones de trabajadores del sector en el mundo y para el futuro de los recursos del planeta.
 

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