La bacanal sin vicios de Raf Simons

Pese a que su inspiración fue la película de culto berlinesa ‘Yo, Cristina F’ y su escenario fue algo así como una bacanal actualizada, la última colección de Raf Simons fue, en esencia, una muestra de alta costura absolutamente moderna y de lo más decente.


Raf Simons - Otoño 2018 - Instagram - Pattlecism

Alta costura en cuanto al empleo de Simons de tejidos y acabados de gran calidad, ya que abandonó los cortes, drapeados y puntadas, en un desfile muy experimental que, a su vez, mostró prendas fáciles de vestir, elegantes, estilosas y contemporáneas.

Montado en un escenario tenuemente iluminado, en una fría tarde en el Westside neoyorquino, los modelos desfilaron alrededor de una plataforma repleta de boles gigantes con limones, manzanas y peras, chocolate belga (de dónde si no), enormes quesos, montones de panes y cientos de botellas de vino desde las Piper hasta las californianas de uva shiraz. Al igual que la colección, todo con un aire considerablemente vintage.

Simons fantaseó con un traje completamente nuevo, un jersey-bufanda de rombos y prendas de punto que dejaron buen sabor de boca. Sus abrigos capa, algunos de ellos con cuadros al estilo Sherlock Holmes, fueron todos excelentes, terminados con amplios bolsillos laterales de más de 30 centímetros con forros de seda.

Un punto más dramático tuvieron sus chaquetas oversized combinadas con guantes de cuero hasta el codo estilo mujer fatal. O, también, sus relojes de alta tecnología o sus tabardos con capucha que recordaban a las vestimentas que asociamos a los drogadictos del film. Estas últimas las presentó sobre pantalones de estilo deportivo por dentro de unas botas de goma con enormes cordones. El resultado era pulcro y con un toque callejero muy pijo, todo ello con una puesta en escena marcada por rayos de luz y una banda sonora techno que incluía música de Rusia, Bélgica y Chicago. El desfile se tituló ‘Juventud en marcha’.

La mitad de las propuestas estaban acabadas con palabras atrevidas, como 'Drugs', 'XTC' o 'LSD', y la mayoría de partes de arriba y espaldas llevaban impresas imágenes de Natja Brunckhorst, la actriz que interpretó a Christiane F en la película de 1981.
 
¿De qué manera, se preguntó FashionNetwork, había influenciado la película a Simons? “Bueno, por algún motivo me mantuvo apartado de las drogas”, afirmó el diseñador de 50 años, que vio por primera vez la cinta cuando tenía 14. El filme se ambienta en el Berlín de David Bowie en su etapa de ‘Heroes’ y cuenta la oscura historia de una adolescente que cae en la adicción a la heroína.
 
“Todos los modelos estaban numerados, como en la alta costura, pero no en orden. El escenario se creó a partir de ese concepto tan del norte de Europa de dejarse inspirar por distintas cosas y ponerlas todas juntas, algo que sirve tanto para un pintor como para un director de cine o un diseñador belga. Antaño, yo solía crear lo que alguien llamó 'interzonas', es decir, algo así como un entorno en el que estás acorralado. Por tanto, esto ha sido como una pintura, pero también una discoteca y, por supuesto, un desfile de alta costura. Me gusta la idea de que algo sea inexplicable. Hay tanto análisis a día de hoy en el mundo de la moda que un animal creativo necesita trabajar y pensar sin miedo. La gente se esconde mucho actualmente porque se supone que no tienes que hablar sobre ciertas cosas”, opinó el diseñador, que destinará parte de las ganancias de la colección a organizaciones dedicadas a la recuperación tras las adicciones.

El evento se ha promocionado como una de las grandes citas en una semana de la moda de Nueva York, que cuenta con un calendario de 10 días de lo menos inspirador. Y realmente lo fue. Simons cumplió con una genial declaración de moda con prendas diferentes y originales. Y los vinos tampoco fueron nada malos.
 

Traducido por Eva Gracia Morales

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