LVMH lanza su actividad con el óptico Marcolin con la inauguración de Thélios

A finales de 2016 LVMH anunciaba su intención de lanzarse de pleno al segmento de las gafas asociándose con el grupo italiano Marcolin. En este marco se creó la empresa conjunta Thélios, de la que el grupo de lujo es dueño del 51% y el 49% restante pertenece al grupo óptico. Dieciséis meses después, el proyecto toma forma este martes con la inauguración del nuevo y ultramoderno centro, instalado en Longarone, el distrito del norte de Italia del óptico Belluno, donde Marconi tiene su sede.
 
Toni Belloni y Giovanni Zoppas delante de la fábrica - Thelios

“Italia es la segunda patria de LVMH. Contamos en el país con 6500 colaboradores, un número que ha crecido en los últimos cinco años, así como 23 centros de producción frente a los 5 de hace unos pocos años. Estos últimos cinco años hemos invertido más de 600 millones de euros en la Península”, ha declarado Toni Belloni, director general delegado de LVMH, en la conferencia de prensa de presentación, en la que también ha estado presente el director de estrategia del grupo, Jean-Baptiste Voisin.

LVMH cuenta en su cartera con siete casas italianas (Emilio Pucci, Bulgari, Fendi, Loro Piana, Acqua di Parma, el fabricante de calzado Rossimoda y las cafeterías Cova) y varias de sus 70 marcas del grupo fabrican sus productos en Italia. “Hemos desarrollado importantes infraestructuras en el país. Thélios forma parte de este patrimonio”, continúa el director, sin dar más detalles sobre el importe invertido. Cuando la operación fue anunciada, Marcolin hizo referencia a una inyección inicial de cerca de 50 millones de euros “a entre cuatro y cinco años”, repartidos entre los dos actores.

“Cuando adquirimos este terreno de 23 000 metros cuadrados en abril de 2017 no había nada. Hoy contamos con un edificio de 8000 metros cuadrados, de los que 5600 están dedicados a la producción y el resto son oficinas. Tenemos la posibilidad de utilizar 10 000 metros cuadrados más. Actualmente Thélios emplea a 250 personas, de las que la media es menos de 30 años, un efectivo que debería duplicarse en 2018. La capacidad productiva a pleno rendimiento es de 1,5 millones de pares de gafas al año. Una cifra que podría aumentar a 4 millones en caso de ampliación del centro”, ha indicado el CEO de Thélios, Giovanni Zoppas.

Gracias al uso de herramientas de vanguardia, la estructura realizada por el estudio Designgroup Architetti, con cristaleras y un techo de paneles solares, permite reducir un 30% el tiempo de producción clásico de un par de gafas. El objetivo es pasar de las 20 semanas actuales a 16 para el conjunto del proceso, hasta la entrega.

La actividad comenzó el pasado mes de diciembre con la producción de las gafas Céline. “Ya están en el mercado. Para lograrlo nos apoyamos en Marcolin, donde se formaron nuestros artesanos”, subraya Giovanni Zoppas. La primera colección de gafas de Loewe debería ver la luz antes de segundo trimestre, y la de la marca de joyería Fred antes de finales de 2018.

“Es evidente que queremos ir más allá de estas tres marcas. Pero antes de crecer tenemos que poner a punto la maquinaria, en concreto la relación con las casas. Estas últimas siguen tomando sus decisiones. No las obligaremos a dirigirse a Thélios para la producción de sus gafas. Preferimos comenzar poco a poco y construir una excelencia que haga atractiva a la compañía”, explica el director general de LVMH.

La actividad óptica del gigante del lujo dse desarrolla por el momento de un modo muy diversificado. Varias colecciones están fabricadas bajo licencia a través de varios socios, entre los que está Luxottica para Bulgari, por ejemplo, o Safilo, que gestiona la licencia de Dior, renovada hasta 2020, así como la de Fendi. En cuanto a Louis Vuitton, la firma gestiona sus colecciones de gafas de manera interna con sus proveedores.

Con Thélios, que recibe su nombre de Théia, diosa de la vista, y Hélios, dios del sol, el grupo de Bernard Arnault quiere adoptar un nuevo modelo de negocio, algo así como lo que ha hecho Kering al internacionalizar toda su actividad de gafas con Kering Eyewear. El objetivo es “construir un ecosistema de innovación y excelencia entre el saber hacer artesanal, la industria y las nuevas tecnologías, al mismo tiempo que se garantiza una distribución de alto nivel, en línea con el producto”. Una oficina en París estará a cargo de cerrar los lazos con las marcas.

Con Marcolin, propiedad de el fondo de inversión francés PAI Partners, que cuenta en su cartera con las licencias de Moncler, Roberto Cavalli, Diesel, Guess, Tod’s, Dsquared2 o incluso Swarovski, el grupo francés puede contar con un sólido socio.

“Cada vez quedan menos actividades gestionadas a través de licencias. Las gafas es una de ellas al ser un mundo especialmente complejo. LVMH no quiere arriesgarse en este sector y es por ello que se ha asociado con un experto del mismo. Hemos discutido previamente con otros, incluido Safilo, pero nos ha gustado mucho el trabajo de Marcolin, sobre todo el realizado con Tom Ford”, explica el director de estrategia de LVMH, Jean-Baptiste Voisin.

“Tenemos la intención de permanecer en esta industria por mucho tiempo. A la velocidad a la que iremos, honestamente, no lo sé. Será la nuestra, la velocidad a la que seamos capaces de adquirir los conocimientos necesarios como las marcas. La gafa es un universo muy complicado y un reto muy importante como para hacer un mal trabajo”, ha concluido Voisin.

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