El mantel se cuela en la alta costura

Santander, 12 ago (EFE).- El diseñador colombiano Carlos Arturo Zapata ha dado un buen motivo para pensárselo dos veces antes de criticar el dudoso gusto en el vestir de alguien con el habitual comentario "parece que se ha puesto el mantel", y ha mostrado cómo crear alta costura con esa humilde ropa de cocina.



Carlos Arturo Zapata muestra que hasta un mantel es un elemento de alta costura

Durante algo más de hora y media, y en una aula presidida por dos maniquíes que ya exhibían vestidos realizados en mantelería, este creador ha enseñado a un pequeño grupo de alumnos y periodistas de la Universidad Menéndez Pelayo de Santander cómo sacar el escote y las mangas, cómo cortar el talle y cómo hacer la falda.

Vestido con una camisa blanca de bordados, hecha también a partir de un mantel, Zapata se ha puesto a la faena con una pieza redonda de encaje como única materia prima.

Con esos mimbres, y con un maniquí, un espejo, tijeras, alfileres e hilo y aguja, el diseñador ha dado forma primero a "un abrigo o capa de novia", pensado para un corte imperio con lazo de raso.

Pero como "eso sería lo más fácil", lo ha desbaratado para "dejar fluir" las ideas y ver qué sale.

El diseñador ve el mantel como algo "casi sagrado", por la gente "que ha podido comer en él" y, sobre todo, "por tantas manos" que han elaborado sus encajes.

Zapata advierte de que "cuánto más bordados" tenga el mantel, mejor, y de que no vale cualquiera. De hecho, había pedido a los alumnos del taller que llevaran alguno, y nadie lo ha hecho.

"El día que me inviten a cenar a sus casas tengan cuidado con los manteles, soy peligroso", ha bromeado este diseñador, que ya en sus inicios trabajó con este material.

Hoy, con 24 años de carrera y tras haber vestido a figuras como Rocío Jurado, Zapata ha creado un traje de alta costura con un mantel chino, que no ha querido ver antes de empezar para no echar por tierra el efecto sorpresa.

Según explica, este material ya "de por sí" tiene "un lenguaje" y "unas figuras" que invitan a recrear prendas "sin dibujo", al hilo "de la magia de la creación".

Zapata ha estado el pasado 12 de agosto en la universidad, aunque se define como un diseñador "empírico", que nunca ha pasado por ninguna academia. Y ajeno al murmullo del aula y con el estribillo de "Como las alas al viento" de Rocío Jurado como música de fondo, se ha puesto manos a la obra.

"Yo puedo trabajar en cualquier parte y es una suerte, porque viajo muchísimo y dondequiera que voy compro tela y hago un vestido, en la habitación del hotel o sobre la cama misma", ha aseverado.

De las manos de Zapata hoy ha salido un vestido corto de cóctel, de encaje blanco con la espalda prácticamente descubierta y una falda acampanada.

"¡Cómo se destrozó el mantelito!, ¿no?", ha dicho entre risas este creador, mientras daba los últimos toques de alfiler a su obra.

Ha llamado la atención en que si quisiera volver a hacer lo mismo con otro mantel no podría. Se trata, pues, de piezas únicas y "de alta costura".

Y es que Zapata se considera a sí mismo un "couturier", un modisto de los de antes y de los que ya no quedan, porque "ya no hay grandes, como Yves Saint Laurent o Dior", los últimos que "cosían".

"Ya no se hace lo que yo hago: crear con las manos", ha afirmado Zapata, que resalta que "la moda pasa muy rápido" y por eso él no crea lo que se lleva. EFE-Cantabria

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