Dior, Kenzo y Hermès visten al hombre en París con su lujosa elegancia

Lola Loscos

París, 22 ene (EFE).- El hombre Dior buscará en el invierno 2011-2012 lujo, simplicidad y colores fundamentales como el negro, el gris y el marrón, sobre pantalones anchos y confortables chaquetas de punto, mientras que desde Kenzo el modisto Antonio Marras propuso hoy color y un aire detectivesco.

Christian Dior, Hermès, Kenzo
Dior Homme (photo Pixel Formula)

Por supuesto, el traje impecable, perfecto en todo momento y situación, adaptable a cualquier circunstancia, estuvo presente en ambas colecciones, en esta cuarta jornada dedicada en París a la moda masculina de invierno.

Aunque, en el terreno de las tendencias, el diseñador belga Kris van Assche (Dior) reforzó sus ansias minimalistas en una línea fluida y confortable que liberó por completo la silueta masculina, bajo materias primas como el cachemir de máxima calidad y ligereza.

Portados a menudo sobre sombreros negros redondos de ala ancha, y de acuerdo con una de las tendencias lanzadas desde el miércoles en París, los cuellos de las escasas camisas que hoy desfilaron para Dior disminuyeron de tamaño, o desaparecieron hasta terminar en formas triangulares o rectas bajo chaquetas, chaquetones, abrigos y tres cuartos.

Los grandes "cardigans" de punto podrán llegar hasta las rodillas, sobre pantalones anchos, rectos o pitillo, pero nunca ajustados, o sobre jerséis muy finos de cuello alto, y se cerrarán con dos escuetos botones en el delantero.

Abrigos y tres cuartos con capas incluidas podrán ser de doble vuelta y doble color en la era del nuevo confort moderno y depurado que el modisto belga quiere afianzar para la célebre firma francesa.

Entre los invitados y sus figuras estelares que llegaron hasta el confín del distrito XVI, al Tennis Club de París, donde tuvo lugar el desfile, se encontraba la actriz española Elena Anaya, nueva chica Almodóvar en su nuevo filme "La piel que habito".

Aunque, sin duda, la estrella más fotografiada fue Karl Lagerfeld (1933), leyenda de la moda internacional y fiel admirador de Dior Homme, quien para tomar asiento cruzó la pista y futura pasarela bajo el bello conjunto luminoso de arañas de cristal, acompañado de un nutrido séquito y un sinfín de fotógrafos.

En otra extremidad de la paleta y de la forma Dior, Kenzo presentó hoy en la galería de mineralogía del Museo de las Ciencias Naturales un desfile inspirado en las historias británicas de detectives que le permitió jugar con todos los clásicos de la tradicional elegancia "british".

Pantalones de talle alto que jamás tocaban los zapatos, cuadros escoceses declinados a placer, chalecos de punto de rayas verdes y pequeño escote en "V" que se llevan por dentro del pantalón bien recogido en la cintura, sobre camisa y corbata, fueron algunos de sus elementos.

Naranjas, mostazas vivo, lilas, verdes esmeralda combinados sabiamente con marrones, grises, beiges, llenaron de elegancia una de las pasarelas más originales de París, donde la falda, siempre sobre pantalón, de estilo escocés pero asimétrica, consolidó posiciones de cara al invierno próximo.

Importantísimos, los bolsos, grandes, para el día a día, para llevar documentos, papeles y toda clase de pertenencias, pero también para el viaje.

Sin ellos no se desplazará nunca el hombre Kenzo, y, de hecho, tampoco el hombre Dior, cuyas mochilas, a menudo grises, muy estructuradas, fueron siempre de dimensiones considerables.

Con su arte siempre extremo, el alemán Bernhard Willhelm tomó el Hôtel Salomon de Rothschild, en el selecto distrito número 8 de París, para mostrar sus ideas de inspiración deportiva y multicoloreada, portadas siempre sobre calzado de la firma española Camper.

Mientras que, al otro lado de París, ya de noche, en el penúltimo desfile de la jornada, instalado en la Ciudad de la Arquitectura y del Patrimonio, Hermès dio vida a otro tipo de elegancia, construida sobre azul marino, negro, bronce, turquesa y borgoña.

La inspiración vino aquí del ritmo urbano y de la propia americana, prenda esencial de la indumentaria masculina que la firma declinó en infinitas variantes.

Cachemir, franela, gabardina, algodón, y también cordero y cocodrilo, fueron sus materias primas esenciales, para construir abrigos rectos, trencas, blusas que se cierran con cremallera, al igual que las chaquetas de punto, con escote en pico o polo, o camisas con detalles de cuero.

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